16 agosto, 2010

Adicciones, una enfermedad paradójica

Adicciones, una enfermedad paradójica

Es un flagelo que azota el mundo. Tenemos que presentarlo bajo una dinámica nueva y dar pautas, pequeñas luces para poder profundizar este tema.

Es una enfermedad contradictoria, que permite la conceptualización ecológica de las relaciones interpersonales con el medio y con otras personas.

El estado de intoxicación puede ser periódico, o constante o crónica. Se caracteriza por el deseo de seguir tomando la droga, ir aumentando la dosis y por el síndrome de la abstinencia.

Hay una falta de confianza en sí mismo, baja tolerancia para enfrentar las dificultades y desafíos, exigencia inmediata de placer. El enfermo adicto adquiere distintas características: soberbia, disfobia, desobediencia, manipulación.

Es contradictoria. A pesar de que está enfermo, está convencido de que todo lo que hace está bien. Se justifica diciendo que se hace daño a su propio cuerpo, pero su enfermedad impacta en realidad también a su familia y ambiente que se convierte en co-dependiente, y en la sociedad que lo margina, ya que se transforma en un factor de riesgo.

La droga es una sustancia capaz de impactar en el sistema nervioso haciendo experimentar nuevas sensaciones. Genera un cambio del comportamiento y una dependencia y tolerancia a la misma. Hay distintos tipos de consumidores: ocasionales o sociales, regulares en el consumo abusivo, y personas que lo hacen por curiosidad, para experimentar.
Hay una búsqueda del placer inmediato. El narco negocio compromete a adultos y jóvenes dándoles acceso a una felicidad hedonista, permisiva y relativista.

La droga en los años 60 surgió como protesta contra la sociedad, en los 70 se unían para reponder al vacío que experimentaban dentro de sí mismos y en los 80, como síndrome amotivacional, no hay proyecto de vida.

Exige un tratamiento médico integral e interdisciplinario. Es un flagelo que está destruyendo a las nuevas generaciones.

La Iglesia acompaña con la prevención en cuanto educa en los valores de vida y amor, al acompañamiento de los adictos, ayudándoles a recuperar su dignidad.

También desde el punto de vista de las políticas gubernamentales y de los profesionales de la salud hay planes de contención pero hay factores agravantes como la crisis ecológica de los cambios en la vida familiar: aumento de la inestabilidad de los vínculos, resistencia a formalizar las uniones, coexistencia de hijos de uniones varias. Es muy común oír decir: hago lo que quiero, es mi problema.

Es importantísimo ir cambiando el concepto de la adicción. Es una enfermedad que afecta a la voluntad, con tendencia a la recidiva y a la coacción familiar. Hay un vacío existencial. La droga está alcanzando dimensiones aterradoras y todo vale en la sociedad.

¿Qué puedo hacer si tengo un hijo adicto?

Servicio Pastoral Arquidiocesano sobre Adicciones: SEPAD,
formado por sacerdotes y laicos. Servicio de orientación y prevención acerca de la problemática adictiva.
Correo electrónico: info@sepad.com.ar
Consultas: 4302-1891 de 10 a 18 hs.
Sacerdote responsable: P. Fernando Cervera

También se puede consultar en la Comisión Nacional sobre drogodependencia, que depende de la Conferencia Episcopal Argentina
www.reddevida.org

Lo que se está tratando es que en cada diócesis haya una pastoral de adicciones.

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