LA NUEVA VIDA DEL DISCÍPULO - F

RETIRO DE CRECIMIENTO 9-10 DE OCTUBRE DE 2010



1. La Nueva Vida del discípulo

P. José Romero – 9-10-10

¿Qué es la gloria de Jesús? Su divinidad.
¿Tenemos nosotros algo que ver? ¿Vamos a recibir algo? Como el gusanito que se transforma en mariposa.

En la transfiguración Jesús cambia de forma interior. ¿Jesús allí les mostró su gloria? No. Si les llegaba a mostrarles su gloria, los mataba. Es tan grande Dios que el ser humano, cuando no está preparado, no lo puede ver. Los sufrimientos y la purificación son la forma de prepararse.

Cuando Jesús le mostró la gloria de Dios a Juan siendo ya anciano, éste cayó al suelo como muerto en la isla de Patmos. Su gloria sólo la podremos ver cuando seamos transformados, resucitados en Él. Cuando el gusano se transforme en mariposa.

En la transfiguración cambió de forma y empezó a brillar. La transformación no vino de arriba sino de adentro. ¿Qué les mostró? Al hombre nuevo, cómo vamos a ser nosotros después que seamos transformados, resucitados.

¿Cuántos sabemos que hay una nueva criatura dentro de nosotros? Tu rostro está lleno de la luz de Dios, estás transformado, transparente, luminoso. La nueva creación anda siempre vestida de blanco, con ropa resplandeciente.

¡Si el Espíritu Santo nos abriera los ojos y nos viésemos como Él nos ve, llenos de luz! Por la calle camina el hombre viejo, pero el Espíritu Santo ve en nosotros a la Nueva Creatura, la presencia de la Trinidad en nuestro corazón. Especialmente quien come su Carne y bebe su Sangre. Jesús lo dice: Vendremos a Él. No le prestamos atención porque no tenemos oración personal, contemplación.

Pedro quería quedarse. Nosotros estamos siempre ocupados. En el Cielo, sólo alabaremos, bendeciremos a Dios. Allí veremos las maravillas de Dios, la ternura, el gozo.

Cuando se manifiesta la Nueva Creación, se aparecen dos muertos vivos: Moisés y Elías. Estaban hablando de su partida.
Jesús, el Nuevo Hombre habla con el escritor del Éxodo.
Para la Nueva Creatura, la Palabra, como Moisés está al lado tuyo, Jesús está al lado tuyo. Son Palabras Vivas. Jesús vivo en la Palabra, y vivo en el Pan, en la Eucaristía.
Si la Palabra no es viva en tu vida, es porque la lees como vieja creatura. Cuando está viva es una espada de doble filo porque toca los vicios, los defectos y te revela la gloria que tenés aquí, en este mundo.
Moisés le hablaba del éxodo de Jesús. Dentro de unos días vas a tener tu propio éxodo, los vas a sacar de una esclavitud y los vas a llevar a la gloria de Dios.
La Palabra te declara hacia dónde vas. Los hombres del mundo no saben de dónde vienen ni adónde van.
¿Sabes lo que Dios quiere hacer en tu vida? Te habla de su propósito, de su plan, de tu dirección en la vida.
Pedro ve todo eso, y dice: ¡Ah! Fenómeno. ¡Ya llegamos al Cielo! Edifiquemos tres templos, tres organizaciones. Hace 2.000 años que estamos tratando de poner una bandera, un rey. Pero Dios dice: Esto no es una organización. Este es mi Hijo muy amado, en el cual he puesto mi complacencia. A Él, escúchenlo.

Nietzsche dijo: El Verbo se hizo carne y la Iglesia se hizo piedra. Con los templos, pero también con la dureza de nuestro corazón. Nos falta ternura, dulzura. Hay que romper esa piedra.

Si vas a escuchar a Jesús, tenés un problema. El te dice: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Yo soy el hijo de Dios vivo. Dios quiere ser adorado en espíritu y en verdad.

La vida de los cristianos es una vida interior, de contemplación.
Pedro y los apóstoles se entregaron, dejaron todo.
Hay que aprender a ser discípulos. Cayeron al piso postrados.
Jesús les dijo. Ahora que entendieron, vamos porque hay trabajo que hacer. Hay que formar comunidades, hay que misionar todo el año. Hay que ser apóstoles y testigos.

¿Para expulsar demonios? ¿Sanar enfermos? ¿Qué se necesita?
Tener fe. La Sangre y las Llagas de Cristo tienen poder.
Simón, hijo de Jonás le falló a Jesús. No sólo eso, sino que también lo negó. Es el triple traicionero.
Pero Jesús está buscando al nuevo Pedro. En el día de Pentecostés, el Espíritu Santo desciende y llena a Simón, hijo de Jonás y el Espíritu de Dios lo transforma y de repente es ese hombre lleno del Espíritu Santo que empieza a predicar poderosamente. Ya desde ese momento estaba resucitado, transformado, resucitado. Estaba tan lleno de luz, que su sombra sanaba a los enfermos. Si lo hizo Pedro, lo podés hacer también vos. Quiero que tu luz resplandezca, nos dice Jesús. Esa luz ya está en nuestro interior.

Somos nueva creatura creada a imagen y semejanza de Dios. Si te vieras. Eres una creatura llena de luz, y esto no viene de ti sino que viene de Dios. El que contempla la gloria de Dios es transformado por el bautismo. Tenemos que pedir todos los días: Señor, aumenta mi fe.

Nos parecemos a Jesús. Cuánto más lo contemplamos, vamos de gloria en gloria hasta que vayamos al Cielo.

Preguntas p/ pastoreo:
1. ¿Cuándo recibimos el Espíritu Santo, te transformó? ¿Cómo lo sabemos? ¿En qué se nota?
2. ¿Cómo está nuestro “hombre viejo” y “el nuevo”? ¿Nuestra luz resplandece en nuestra vida práctica… en nuestro compromiso apostólico… o vivimos con pretextos: no puedo, no tengo tiempo, estoy ocupado, etc.?

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